Intervenciones teóricas para la anticoncepción


Autores

Laureen M Lopez, Elizabeth E. Tolley, David A Grimes, Mario Chen-Mok
Cómo citar la revisión: Lopez L, Tolley E, Grimes D, Chen-Mok M. Intervenciones teóricas para la anticoncepción. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 3. Art. No.: CD007249. DOI: 10.1002/14651858.CD007249
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Resumen

Antecedentes

El uso explícito de la teoría en la investigación ayuda a ampliar la base del conocimiento. Las teorías y los modelos se han utilizado ampliamente en la investigación de la prevención del VIH y en las intervenciones para prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS). El campo del comportamiento en salud utiliza muchas teorías o modelos de cambio. Sin embargo, las intervenciones educacionales que abordan la anticoncepción a menudo no tienen una base teórica declarada.

Objetivos

Examinar los ensayos controlados aleatorios (ECA) que probaron un enfoque teórico para informar la elección del método anticonceptivo; promover el uso de métodos anticonceptivos; o promover el cumplimiento o la continuación de un régimen anticonceptivo.

Estrategia de búsqueda

Se efectuaron búsquedas en bases de datos informáticas en busca de ensayos que probaron una intervención teórica para mejorar del uso de métodos anticonceptivos (MEDLINE, POPLINE, CENTRAL, PsycINFO, EMBASE, ClinicalTrials.gov e ICTRP). También se escribió a los investigadores para encontrar otros ensayos.

Criterios de selección

Ensayos que probaron una intervención teórica para mejorar el uso de métodos anticonceptivos. Se excluyeron los ensayos que se centraron en los grupos de alto riesgo y en la prevención de las infecciones de transmisión sexual o el VIH. Intervenciones que abordaron el uso de uno o más métodos anticonceptivos. Los informes proporcionaron pruebas de que la intervención se basó en una teoría o modelo específicos. Las medidas de resultado primarias fueron embarazo, elección del método anticonceptivo, inicio o cambio en el uso de métodos anticonceptivos, cumplimiento con el régimen anticonceptivo y continuación de la anticoncepción.

Obtención y análisis de los datos

El autor principal evaluó los resúmenes para su elegibilidad. Dos autores extrajeron los datos de los estudios incluidos. Se calcularon los odds ratio para los resultados dicotómicos. No se realizó un metanálisis debido a las diferencias en la intervención.

Resultados principales

Catorce ECAs cumplieron los criterios de inclusión. En dos de diez ensayos con datos sobre embarazos o partos, un grupo de intervención teórica mostró mejores resultados. Cuatro de los diez ensayos que utilizaron datos sobre métodos anticonceptivos (diferentes de los preservativos) mostraron mejores resultados en un grupo experimental. Para el uso de preservativos, un grupo con intervención teórica tuvo mejores resultados en tres de ocho ensayos. La teoría cognitiva social fue la base teórica principal en cinco ensayos, tres de los cuales mostraron resultados positivos. Dos ensayos basados en otros modelos cognitivos sociales tuvieron resultados favorables, al igual que dos de cuatro centrados en las entrevistas motivacionales. Trece ensayos proporcionaron contactos o sesiones múltiples. De siete intervenciones eficaces, cinco se dirigieron a las adolescentes, que incluyeron cuatro pacientes con sesiones grupales. Tres ensayos eficaces tuvieron sesiones individuales. Siete ensayos se clasificaron como de calidad alta o moderada; tres de esos siete ensayos tuvieron resultados favorables.

Conclusiones de los autores

Los investigadores y médicos de planificación familiar podrían adaptar las intervenciones eficaces. En la salud reproductiva se necesitan estudios de investigación de alta calidad sobre el cambio del comportamiento, especialmente en ámbitos clínicos y de bajos recursos. Una utilización más minuciosa de las teorías únicas podría ser de ayuda, debido a que mejoraría el informe sobre la investigación de diseño y la ejecución de intervenciones.

Resumen en términos sencillos

Mejora del uso del control de la natalidad con programas teóricos

Las teorías y los modelos ayudan a explicar cómo se produce el cambio del comportamiento. La investigación de la prevención del VIH ha utilizado teorías y modelos. Los programas para prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS) a menudo se basan en la ciencia de la conducta. El campo de la salud ha utilizado muchas teorías y modelos del cambio. Sin embargo, los programas que abordan el control de la natalidad a menudo no han declarado una base teórica.

Se realizaron búsquedas computarizadas para encontrar ensayos controlados con asignación aleatoria que probaron programas teóricos para mejorar el uso del control de la natalidad (MEDLINE, POPLINE, CENTRAL, PsycINFO, EMBASE, ClinicalTrials.gov e ICTRP). También se escribió a los investigadores para encontrar otros ensayos.

Los ensayos probaron un programa teórico para mejorar el uso del control de la natalidad. Se excluyeron los ensayos centrados en los grupos de alto riesgo y en programas para prevenir las infecciones de transmisión sexual o el VIH. Los programas abordaron el uso de uno o más métodos de control de la natalidad. Los informes mostraron que la teoría o el modelo formaron parte del diseño del programa. La comparación podía ser la atención habitual, otro programa teórico o ninguna intervención.

Las medidas de resultado principales fueron embarazo, elección del método de control de la natalidad, cambio en el uso del control de la natalidad y continuación del uso del control de la natalidad. No se combinaron los ensayos porque los programas estudiados fueron diferentes entre sí.

Se encontraron 14 ensayos. Dos de diez ensayos con datos sobre embarazos o partos mostraron mejores resultados en un grupo con intervención teórica. Cuatro de diez ensayos en los que se utilizó un control de la natalidad (diferente de los preservativos) también mostraron mejores resultados en un grupo de tratamiento. Para el uso de preservativos, un grupo con intervención teórica tuvo mejores resultados en tres de ocho ensayos. La teoría cognitiva social fue la base principal para cinco ensayos, tres de los cuales mostraron resultados positivos. Dos ensayos basados en otros modelos cognitivos sociales tuvieron resultados favorables, al igual que dos de cuatro centrados en las entrevistas motivacionales. Hubo varias sesiones o contactos en 13 de los 14 ensayos. De siete programas con buenos resultados, cinco se dirigieron a las adolescentes, y cuatro incluyeron sesiones grupales. Tres ensayos con buenos resultados trabajaron con una persona a la vez. Siete ensayos se clasificaron como de alta calidad; tres de los cuales funcionaron bien.

Los profesionales sanitarios quizás deseen utilizar los programas que funcionaron en sus consultorios. Aún se necesita investigación de buena calidad para la prevención del embarazo. Un uso más cuidadoso de las teorías únicas ayudaría a obtener información sobre qué es útil. Se necesita una mejor información sobre cómo se realizó la investigación y cómo se proporcionó el programa.

Antecedentes

Las teorías y los modelos ayudan a explicar cómo se produce el cambio del comportamiento. La prueba intencional o explícita de la teoría en la investigación ayuda a ampliar la base del conocimiento (Johnston 2008). Las teorías y los modelos se han utilizado ampliamente en la investigación del VIH (Fishbein 2000; Albarracín 2005) y en las intervenciones para la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) (Aral 2007). Sin embargo, muchas intervenciones de educación sanitaria, incluidas las que abordan el uso de métodos anticonceptivos, a menudo no tienen una premisa teórica explícita (Bellg 2004; Borrelli 2005). La falta de teorías o principios que guíen una intervención educativa o psicológica es similar a no tener una base fisiológica para una intervención médica. El conocimiento acerca del uso y la efectividad de las intervenciones teóricas pudiera ayudar a brindar información sobre la práctica y la investigación anticonceptiva.

La teoría conductual se ha utilizado durante más de 50 años para explicar el comportamiento en salud y guiar las intervenciones (Glanz 2002). La mayoría de las teorías y modelos utilizados frecuentemente en el comportamiento en salud se basan en un enfoque de cognición social (de Wit 2004; Conner 2005). Los mismos incluyen el modelo de creencia en salud (MCE), la teoría cognitiva social (TCS), la teoría de la acción razonada (TAR) junto con la teoría del comportamiento planificado (TCP) posterior y la teoría de motivación de protección. La base de muchos de los modelos de cognición social es la teoría de la expectativa-valor (de Wit 2004; Conner 2005). Aunque los individuos hacen evaluaciones subjetivas de la probabilidad (expectativa) y el valor (utilidad), dichas evaluaciones se combinan de manera racional para la toma de decisiones. Es posible que estos principios no sean suficientes para explicar cómo los individuos toman decisiones (Conner 2005).

Una de las teorías más ampliamente utilizadas, el modelo de creencia en salud, postula que los individuos tomarán algunas medidas para prevenir la enfermedad si consideran que son susceptibles, si las consecuencias de la enfermedad son graves y si los beneficios de la acción supera los costes (Janz 2002). Como en el MCE, la teoría de la acción razonada (Ajzen 1980; Terry 1993) y la teoría del comportamiento planificado (Montaño 2002) asumen un enfoque racional para adoptar nuevos comportamientos. Sin embargo, recalcan las actitudes de comprensión hacia el nuevo comportamiento en salud, en lugar de la actitud hacia la propia enfermedad. Las teorías de la acción razonada y el comportamiento planificado se centran en la intención conductual como la mejor variable predictora del comportamiento. La teoría cognitiva social señala que los comportamientos, pensamientos y emociones actuales, así como el ambiente, interactúan para afectar el nuevo comportamiento (Bandura 1986; Baranowski 2002). La TCS contribuyó a la construcción de la autoeficacia, o sea, la confianza en su capacidad para asumir un comportamiento específico. La autoeficacia se ha incorporado en varias teorías y en ocasiones se utiliza por sí misma.Ya con varias teorías planteadas, el modelo transteórico (Prochaska 1992) y el modelo de reducción de riesgos del SIDA (Catania 1990) sugieren que los individuos pasen por diferentes estadios antes de que puedan mantener comportamientos de salud complejos. Estos modelos indican que la adaptación de las intervenciones pudiera ayudar a los individuos a cambiar la forma de pensar acerca de un nuevo comportamiento, a probarlo y con el tiempo a adquirirlo.El modelo de habilidades en información-motivación-comportamiento (Fisher 1992) y la teoría de la acción razonada incluyen métodos para obtener información sobre las construcciones teóricas. Los propios enfoques, como las entrevistas motivacionales, también han sido la base de las intervenciones conductuales.

Las teorías y modelos se deben desarrollar y probar de manera formal. Con demasiada frecuencia los informes publicados de la investigación en intervención no poseen información suficiente para evaluar la relevancia de la intervención para el problema y lo adecuado de la implementación (intensidad y duración). Mayo-Wilson 2007 propusieron la expansión de las guías CONSORT para incluir más información sobre la intervención. Borrelli 2005 desarrolló una herramienta para evaluar la fidelidad de las intervenciones del comportamiento en salud. Los criterios incluyen la talla, el número y la duración de los contactos, así como cualquier base teórica identificada.

El uso de la teoría en las intervenciones anticonceptivas no se ha examinado sistemáticamente. En Halpern 2006 se estudiaron las estrategias para mejorar el cumplimiento con los regímenes anticonceptivos hormonales, mientras que en Lopez 2008 se examinó el uso de la teoría en los ensayos que comunicaron la efectividad anticonceptiva. Para que las intervenciones reduzcan embarazos no deseados en adolescentes, en DiCenso 2002 se resumió la base teórica, pero no todas las estrategias abordaron métodos anticonceptivos específicos. Además, en O'Connor 2003 se discutió la necesidad de conocer qué tipo de ayuda en la decisión de la atención sanitaria sería más útil con determinados grupos de pacientes, pero no se abordó una base teórica. Esta revisión se centra en los ensayos controlados aleatorios que probaron un enfoque teórico para mejorar el uso de métodos anticonceptivos.

Objetivos

Se examinaron sistemáticamente los ensayos controlados con asignación aleatoria que probaron un enfoque teórico para informar la elección anticonceptiva; promover el uso de métodos anticonceptivos; o promover el cumplimiento o la continuación de un régimen anticonceptivo. Se examinó el efecto de las intervenciones teóricas sobre el uso de métodos anticonceptivos. La comparación podía ser una intervención teórica diferente o una intervención sin una base teórica.

Métodos

Criterios para la inclusión de los estudios para esta revisión

Tipos de estudios

Se incluyeron ensayos controlados con asignación aleatoria (ECAs) que probaron una intervención teórica para mejorar el uso de métodos anticonceptivos. Los ECAs tenían asignación al azar individual o grupal. El uso de las teorías o los modelos tenía que ser explícito, es decir, la teoría o el modelo debía nombrarse en el informe. Además, la descripción de la intervención debe haber tenido algunas pruebas de la incorporación de la base teórica, p.ej., las construcciones utilizadas para desarrollar un programa de consejería.

Se excluyeron los ensayos que se centraron en la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) o el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). La motivación para prevenir las enfermedades puede ser diferente a la motivación para prevenir el embarazo, y en consecuencia, también podrían diferir los tipos de teorías y modelos utilizados. Tales estudios se incluyeron en la revisión inicial, pero se decidió centrarse en la intención original en esta versión.

Tipos de participantes

En los ensayos se incluyeron mujeres que eran usuarias o posibles usuarias de los métodos anticonceptivos.Se excluyeron los ensayos que se centraron en las mujeres que se encontraban en los grupos de VIH positivo o de alto riesgo, así como las trabajadoras sexuales o las mujeres con un trastorno de abuso psiquiátrico o de sustancias ya conocidos.

Tipos de intervenciones

La intervención abordó el uso de uno o más métodos anticonceptivos. Podía ser objeto de estudio cualquier método anticonceptivo hormonal o no hormonal, como los anticonceptivos orales o los dispositivos intrauterinos. Se excluyeron los estudios si éstos se centraron en la abstinencia o el aplazamiento del coito en las adolescentes. Las bases teóricas incluyeron teorías o modelos de educación, comunicación o cambio de conducta, aunque no estaban limitadas a estas. Una intervención teórica se podía comparar con una intervención teórica diferente, una intervención sin una teoría explícita o la práctica habitual.

Tipos de medida de resultado

Medidas de resultado principales

Los estudios incluidos tenían que informar al menos una de las medidas de resultado primarias, ya que la revisión se centra en la repercusión sobre el uso de métodos anticonceptivos:

Medidas de resultado secundarias

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Para una presentación detallada de los resultados y de los gráficos, ver la versión PDF en inglés de esta revisión.

Resumen de los resultados principales

Grupo de resultado

Base teórica para la intervención

Los ensayos con resultados favorables se clasificaron según su base teórica o modelo y la calidad de las pruebas (Resumen de resultados 5). De los cinco ensayos basados en la teoría cognitiva social, tres tuvieron algunos resultados positivos en el grupo experimental. Comparado con el grupo de atención habitual, el grupo de tratamiento tuvo menos segundos partos (Black 2006), un mayor uso de métodos anticonceptivos (diferentes de los preservativos) (Coyle 2001) y un mayor uso informado de preservativos (Coyle 2001; Coyle 2006; Ross 2007).

Dos ensayos basados en otros modelos de cognición social tuvieron algunos resultados positivos. Comparado con el grupo de atención habitual, en el grupo de tratamiento hubo un mayor uso de métodos anticonceptivos (diferente de los preservativos) en Schinke 1981. En Stanton 2004 se compararon las variaciones de una intervención teórica. Se informaron menos embarazos en los programas para jóvenes y los padres que en los programas para jóvenes solamente o en los programas combinados con sesiones de refuerzo Fue sorprendente que los grupos fueran similares en cuanto al uso informado de anticoncepción o preservativos. Las intervenciones difirieron en la base teórica, los contextos y las poblaciones objetivo.

En cuatro ensayos las intervenciones se basaron en entrevistas motivacionales. Dos ensayos mostraron una diferencia significativa durante plazos relativamente cortos. Comparado con un grupo con información mínima, el grupo de entrevista motivacional describió menos "anticoncepción inefectiva" en Ingersoll 2005 y más "anticoncepción efectiva" en Floyd 2007.

Los grupos de estudio fueron similares en cuanto a los resultados de un ensayo basado en el modelo de habilidades de información-motivación-conductuales (IMC) así como en los dos grupos que utilizaron el modelo transteórico (uno también incluyó entrevistas motivacionales).

Características de las intervenciones efectivas

Después de centrar nuevamente la revisión en la anticoncepción, se identificaron algunos modelos que se evidenciaban anteriormente. Los ensayos con resultados favorables para una intervención teórica tuvieron una mayor probabilidad de estar dirigidos a las adolescentes, de basarse en la teoría cognitiva social u otro modelo de cognición social, y de haber proporcionado sesiones grupales. Para ser más específicos, de los siete ensayos que mostraron una diferencia significativa, cinco se centraron en adolescentes. La base teórica o modelo fue la teoría cognitiva social para tres estudios y otros modelos de cognición social lo fueron para dos ensayos, y cuatro de esos cinco tuvieron sesiones grupales. Las dos intervenciones eficaces restantes se basaron en entrevistas motivacionales y proporcionaron sesiones individuales.

Exhaustividad y aplicabilidad de la evidencia

Los estudios se realizaron en escuelas, clínicas y ámbitos de la comunidad. La mayoría de los ensayos incluyeron como un objetivo la prevención de embarazos y la mayoría también se centró en el uso de métodos anticonceptivos (diferente de los preservativos). Trece de los 14 estudios proporcionaron contactos o sesiones múltiples. Nueve ensayos se centraron en adolescentes; cinco de los cuales fueron eficaces, incluyendo cuatro con sesiones grupales. Los cinco estudios se centraron en las mujeres tenían de una a cuatro sesiones; cuatro proporcionaron sesiones individuales. Los investigadores y los profesionales sanitarios especializados en anticoncepción podrían considerar la posibilidad de utilizar las intervenciones teóricas efectivas más relevantes para su ambiente.

Puede ser limitada la aplicabilidad de las intervenciones exitosas al asesoramiento tradicional sobre anticoncepción. Sólo dos ensayos se llevaron a cabo fuera de los Estados Unidos, incluyendo uno que se realizó en Tanzania. Más aun, la mayoría de los ensayos se concentraron en adolescentes y proporcionaron múltiples sesiones. La intervención más corta fue una única sesión de 60 a 75 minutos. La mayor parte del asesoramiento sobre anticoncepción se centra en mujeres individuales. El tiempo de contacto quizá sea de unos pocos minutos en una visita al consultorio, o como mucho, requeriría de otra sesión de diez a 15 minutos. Las expectativas para el cambio del comportamiento, en consecuencia, deben ser limitadas.

Como se informó anteriormente, las teorías y los modelos se han utilizado ampliamente en la investigación del VIH y de las ITS. La investigación de alta calidad equivalente sobre el cambio del comportamiento se ha limitado para la salud reproductiva. Un estudio reciente de EE.UU. exploró las actitudes y creencias de los médicos sobre el asesoramiento en materia de reproducción. En entrevistas exhaustivas se indicó que la mayoría de los médicos creyeron que influyeron en sus pacientes a través de su autoridad médica y de la presentación de la información (Henderson 2011). Los investigadores señalaron que los criterios no fueron consistentes con el pensamiento actual sobre el cambio del comportamiento y el asesoramiento centrado en el paciente. Se necesitan intervenciones eficaces, que incluyan algunas que puedan adaptarse a los ámbitos clínicos.

Calidad de la evidencia

Se utilizó el enfoque GRADE (Higgins 2009) para examinar la calidad de las pruebas. Los ECAs se consideran de calidad alta; y disminuyeron un nivel por cada una de las siguientes situaciones: 1) pérdidas > o = al 25%; 2) Todos los resultados fueron autoinformados; 3) la fidelidad de la información (Tabla 2) se informó en menos de tres de las cuatro categorías. Utilizando esos criterios, siete de 14 ensayos se calificaron como de calidad alta o moderada (Resumen de resultados 4). Tres de los siete ensayos con intervenciones eficaces fueron estudios de calidad alta o moderada. Como se informó anteriormente, en ocho ensayos las pérdidas durante el seguimiento fueron altas, pero los brazos del estudio mostraron pérdidas similares (Datos de los resultados incompletos). Las pérdidas pueden ser más probables con un énfasis en las adolescentes y con un período de seguimiento relativamente largo.

Muchos informes no proporcionaron información suficiente para evaluar completamente la calidad del ensayo, ya que faltaba información sobre el diseño. El tamaño de muestra fue suficiente para detectar diferencias en el comportamiento dentro de los estudios con estimaciones del tamaño de muestra a priori. Sin embargo, siete estudios no informaron cálculos a priori. Sólo un ensayo con asignación aleatoria individual supuestamente tuvo poder estadístico para detectar diferencias en cuanto a embarazo.

En general, los resultados primarios de esta revisión fueron autoinformados (uso de métodos anticonceptivos). Debido a la conveniencia social y a otros tipos de sesgo de la información, es posible que los autoinformes no sean los indicadores más fiables sobre el comportamiento. Las tasas de embarazo son preferibles a los autoinformes, especialmente si es probable que la incidencia sea lo suficientemente alta como para detectar diferencias entre los grupos. Seis ensayos usaron medias objetivas para evaluar los embarazos: cuatro realizaron pruebas de embarazo, uno observó la presencia de segundos partos y uno comprobó la estadística vital para los nacimientos relevantes. Algunos tipos de métodos anticonceptivos utilizados pueden evaluarse más objetivamente en los ensayos clínicos, por ejemplo: inyecciones en el tiempo apropiado o recuento de tabletas electrónico. Sin embargo, tales métodos son menos factibles cuando la intervención es más un programa que un fármaco o un dispositivo; los participantes pueden estar utilizando diversos anticonceptivos.

Todos los estudios proporcionaron información sobre la fidelidad de la implementación; se utilizaron los criterios de Borrelli 2005. Variaron el tipo y la cantidad informados (Tabla 2). Tres ensayos sólo cumplían uno o dos de los cuatro criterios utilizados (Schinke 1981; Stanton 2004; Ingersoll 2005). En términos generales, se encontró información sobre las credenciales de los profesionales en 12 ensayos; sobre el entrenamiento del profesional en nueve estudios (cinco estudios señalaron la cantidad de tiempo o el número de sesiones); métodos de administración estandarizados para 12 ensayos; e información sobre el cumplimiento de la administración para nueve ensayos.

La efectividad puede ser limitada cuando la teoría o el modelo se implementan de forma parcial. Al parecer, algunos ensayos utilizaron partes de teorías o modelos, es decir, principios o construcciones específicas, en lugar de la teoría completa. Cuando en los ensayos se combinaron modelos, no siempre se pudo determinar qué partes se utilizaron y qué pudo haber sido útil. Para algunos ensayos, probablemente se hizo énfasis en la intervención en lugar de en cualquier teoría o modelo particular, ya que la mayoría de las teorías se habían examinado anteriormente. Es necesario que la intervención tenga pruebas de haber incorporado construcciones o principios de la teoría o el modelo. Sin embargo, no siempre fue posible discernir si la teoría guió el desarrollo de las intervenciones o si se eligió una teoría o modelo que complementara una idea de intervención. En la mayoría de los casos la información no fue suficiente para evaluar la implementación de la teoría, lo que se puede deber a la política de la revista y a limitaciones de espacio.

Sesgos potenciales en el proceso de revisión

Se identificó la base teórica primaria y se agruparon los resultados coherentemente. Otros investigadores pueden haber resumido los resultados de otra manera. Además, los principales modelos de cognición social presentan una considerable superposición en sus principios y construcciones (Conner 2005). En lugar de agregar o modificar las teorías individuales, un enfoque científico acumulativo podría beneficiar el campo del comportamiento en salud (Johnston 2008) y podría resultar en un modelo integrado de comportamiento en salud (Conner 2005).

Para algunos estudios se puede haber hecho énfasis en ciertos componentes de la intervención en lugar de la teoría general. Las solicitudes adicionales a los investigadores y la revisión de los materiales de la intervención pudieran haber proporcionado más información para el análisis y la interpretación. Sin embargo, una evaluación completa de la implementación teórica queda fuera del alcance de esta revisión. Las tasas de respuesta a las solicitudes de dicha información varían, al igual que la cantidad y la calidad de la información proporcionada.

Conclusiones de los autores

Implicaciones para la práctica

Las intervenciones teóricas ayudan a explicar cómo cambian las personas. La atención habitual, o un programa tradicional, se puede centrar en la transferencia de información en lugar de cómo las personas aprenden, piensan y se comportan. Cerca de la mitad de los programas que abordaron el uso de métodos anticonceptivos diferentes de los preservativos tuvieron resultados favorables. Además, cinco adolescentes tuvieron resultados positivos; todos recibieron múltiples sesiones y la mayoría fueron grupales. Dos ensayos con asesoramiento individual fueron efectivos. Los médicos pudieran adaptar las intervenciones efectivas y relevantes a sus propias situaciones para proporcionar consejería o programas para mejorar el uso de métodos anticonceptivos.

Implicaciones para la investigación

La mayoría de los ensayos tuvieron como objetivo la prevención del embarazo, pero también la mayoría de estos estudios abordaron la prevención del VIH y de las ITS. Las intervenciones que utilizaron modelos o teoría cognitiva social mostraron algún efecto en las adolescentes. Algunos ensayos utilizaron partes de teorías o modelos, mientras que otros combinaron diversos modelos, lo que hizo difícil determinar qué pudo haber sido útil. En la salud reproductiva se necesita una investigación de alta calidad sobre la prevención de embarazos, que incluya intervenciones para los ámbitos clínicos y áreas de bajos recursos. Se necesita una documentación cuidadosa y un mejor informe sobre el diseño de la investigación, la teoría o los principios incorporados y la implementación de las intervenciones.


Carátula

 

Autores

Laureen M Lopez1, Elizabeth E. Tolley2, David A Grimes1, Mario Chen-Mok3

Filiación

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Información de contacto

Laureen M Lopez
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