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Políticas de uso de sondas vesicales para el drenaje vesical a corto plazo en adultos

Niël-Weise BS, van den Broek PJ
Fecha de la modificación más reciente: 25 de mayo de 2005
Fecha de la modificación significativa más reciente: 25 de mayo de 2005

Esta revisión debería citarse como: Niël-Weise BS, van den Broek PJ. Políticas de uso de sondas vesicales para el drenaje vesical a corto plazo en adultos (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

RESUMEN
Antecedentes

Las sondas vesicales permanentes se suelen utilizar para el drenaje vesical durante la atención hospitalaria. La infección urinaria es una complicación común. Otros temas que deben considerarse al elegir un método de utilización de sondas incluyen la comodidad del paciente, otras complicaciones o efectos adversos y los costos.

Objetivos

Determinar las ventajas y desventajas de los métodos alternativos de uso de sondas para el drenaje vesical a corto plazo en adultos.

Estrategia de búsqueda

Se realizaron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochrane de Incontinencia (Cochrane Incontinence Group) (búsqueda realizada el 20 de diciembre 2004). Adicionalmente, se examinaron todas las listas de referencia de los ensayos identificados.

Criterios de selección

Todos los ensayos aleatorios y cuasialeatorios que comparan la vía de inserción de la sonda en adultos con sonda durante un tiempo de hasta 14 días.

Recopilación y análisis de datos

Los datos fueron extraídos por ambos revisores independientemente y comparados. Los desacuerdos se resolvieron por discusión. Los datos se procesaron tal como se describe en el Manual del Revisor Cochrane (Cochrane Handbook). Si los datos de los ensayos no se informaban en su totalidad, se solicitaba aclaración directamente a los autores.

Resultados principales

Diecisiete ensayos controlados aleatorios de grupos paralelos cumplieron los criterios de inclusión.

Catorce ensayos compararon la sonda uretral permanente con la sonda suprapúbica. Los grupos tratados con sonda permanente presentaron más casos de bacteriuria (RR 2,60; IC del 95%: 2,12 a 3,18), mayor frecuencia de reinserción de la sonda (RR 4,12; IC del 95%: 2,94 a 7,56) y un número mayor de personas con malestar (RR 2,98; IC del 95%: 2,31 a 3,85). No hubo informes de complicaciones durante la inserción, aunque no todos los ensayos mencionaron este hecho explícitamente.

Tres ensayos compararon la sonda uretral permanente con la sonda intermitente. En los dos ensayos con datos, hubo menos casos de bacteriuria en el grupo de sonda intermitente (RR 2,90; IC del 95%: 1,44 a 5,84). Los análisis de costos informados en dos ensayos favorecieron al grupo de sonda permanente.

Conclusiones de los autores

Hubo pruebas acerca de que las sondas suprapúbicas tienen ventajas sobre las sondas permanentes con respecto a la bacteriuria, la reinserción de la sonda y el malestar. Sin embargo, la significación clínica de la bacteriuria fue incierta y no hubo información acerca de posibles complicaciones o efectos adversos durante la inserción de la sonda.

Hubo pruebas más limitadas acerca de que el uso de sonda intermitente también se asociaba con un menor riesgo de bacteriuria que el de sonda uretral permanente, pero quizá sea más costoso. El uso de la sonda intermitente posterior a la cirugía limita la sonda a aquellas personas que definitivamente la necesitan.

Esta revisión debería citarse como:
Niël-Weise BS, van den Broek PJ Políticas de uso de sondas vesicales para el drenaje vesical a corto plazo en adultos (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).


RESUMEN EN TÉRMINOS SENCILLOS

Las sondas suprapúbica e intermitente presentan ventajas sobre la sonda vesical uretral continua.

Las sondas vesicales se suelen utilizar para el drenaje vesical durante la atención hospitalaria. El método habitual consiste en insertar la sonda a través de la uretra en la vejiga y dejarla allí durante unos pocos días. La revisión halló que la inserción de la sonda a través del abdomen "vía suprapúbica" o el hecho de no dejar una sonda uretral en la vejiga sino utilizar una sonda intermitente disminuyeron las perspectivas de infección. Al elegir una alternativa, estas ventajas deben sopesarse con las posibles desventajas como la lesión causada durante la inserción de la sonda suprapúbica.


ANTECEDENTES

Las sondas urinarias permanentes se usan frecuentemente para el drenaje vesical durante la atención hospitalaria. La complicación más común es la infección. Las infecciones urinarias representan cerca del 40% de las infecciones adquiridas en el hospital (nosocomiales) (Haley 1985), y cerca del 80% de las mismas se asocian con sondas vesicales. Dichas infecciones no sólo prolongan la estancia hospitalaria y su tratamiento es costoso (Givens 1980), sino que también causan síntomas desagradables como fiebre y escalofríos en hasta el 30% de los pacientes. Algunas veces la infección puede amenazar la vida al causar un shock séptico (Platt 1982). Cuando se utiliza en pacientes gravemente enfermos, el riesgo de una infección asociada con la sonda puede ser mayor y por lo tanto representa una mayor amenaza para la vida.

Las bacterias ingresan en la vejiga en la que se ha insertado una sonda mediante inoculación directa en el momento de la inserción de la sonda y a través de las siguientes vías durante la colocación de la misma: extraluminalmente mediante el ascenso desde el meato uretral a lo largo de la interfase de la sonda uretral e intraluminalmente mediante el reflujo de microorganismos por la luz de la sonda (Tambyah 1999; Warren 2001). El efecto de lavado mecánico del chorro miccional normal se interrumpe en presencia de una sonda vesical. Por esta razón, los microorganismos que ingresan en el tracto urinario en el que se ha insertado una sonda pueden multiplicarse a niveles peligrosos en tan solo un día (Stark 1984).

El primer paso para reducir las infecciones urinarias asociadas con la sonda y otras complicaciones es evitar la colocación innecesaria de una sonda; el segundo es retirar la sonda lo antes posible. Si bien el procedimiento de drenaje vesical más utilizado es la sonda uretral permanente, la sonda intermitente y la sonda suprapúbica son métodos alternativos. En teoría, es posible que estos métodos puedan asociarse con un menor riesgo de infección. Con respecto a la sonda intermitente, es decir la inserción y retiro de una sonda uretral limpia o estéril varias veces al día, los microorganismos no pueden ingresar en la vejiga siguiendo la sonda porque ésta no está presente en forma constante. Con respecto a la sonda suprapúbica, la colonización bacteriana del tracto uretral es menos probable debido a la menor densidad de microorganismos (gramnegativos) en la piel abdominal que en el área periuretral. Sin embargo, la sonda suprapúbica incluye la punción de la vejiga después de insertar la sonda a través de la pared abdominal; el motivo de preocupación es la lesión visceral o vascular no intencional.

Una vez que una sonda está en su sitio, el objetivo es disminuir el riesgo de infección. Existen dos principios básicos aceptados: mantener cerrado el sistema de la sonda y retirar la misma cuando ya no se necesita. La profilaxis antibiótica es polémica y se evaluará en otra revisión Cochrane (Niël-Weise 2005). Otra posible estrategia para reducir el riesgo de infección por sondas permanentes (es decir uretral o suprapúbica) es utilizar sondas recubiertas con una sustancia antibacteriana. Los efectos del uso de diferentes tipos de sondas uretrales se evaluaron en otra revisión Cochrane (Brosnahan 2004).

El objetivo de esta revisión es evaluar, en el contexto del uso a corto plazo, las ventajas y desventajas relativas de los tres métodos de uso de sondas (es decir la sonda permanente, la sonda intermitente o la sonda suprapúbica), en relación con los criterios para la enfermedad en tratamiento, el hecho de evitar la infección, las complicaciones, la necesidad de reemplazo, la duración del uso, la satisfacción (persona con el problema y el personal) y la efectividad en función de los costos. A los efectos de esta revisión, el corto plazo se define como el uso de hasta 14 días inclusive.


OBJETIVOS

Determinar las ventajas y desventajas de los métodos alternativos de colocación de sonda vesical a corto plazo en adultos en relación con las complicaciones, el reemplazo, la duración del uso, la satisfacción del paciente y la efectividad en función de los costos.
Se realizarán tres comparaciones específicas:
1. sonda uretral permanente versus sonda suprapúbica;
2. sonda uretral permanente versus sonda intermitente;
3. sonda suprapúbica versus sonda intermitente.


CRITERIOS PARA LA VALORACIÓN DE LOS ESTUDIOS DE ESTA REVISIÓN
Tipos de estudios

Todos los ensayos aleatorios y cuasialeatorios que compararon métodos alternativos para la colocación de sonda a corto plazo en adultos hospitalizados.

Tipos de participantes

Todos los adultos que requieren sonda uretral a corto plazo (hasta 14 días inclusive) en el hospital para monitorización urinaria, investigaciones, problemas de retención aguda, problemas de incontinencia aguda y postquirúrgicos. Éstos incluyen a quienes sufren de problemas médicos generales, enfermedad aguda, retención urinaria y en postoperatorio.

Tipos de intervención

Las intervenciones consideradas fueron el uso continuo de sondas uretrales, suprapúbicas e intermitentes.

Cualquier sonda uretral que se mantuvo en la vejiga después de utilizar el baño se consideró una sonda permanente. Cualquier procedimiento de colocación temporal de la sonda como opción para utilizar el baño mediante el cual la sonda se inserta en la abertura uretral y se retira inmediatamente después del vaciamiento vesical se consideró sonda intermitente. Cualquier sonda suprapúbica que se retuvo en la vejiga después del vaciamiento vesical se consideró sonda suprapúbica.

Las siguientes intervenciones no se consideraron en esta revisión:

  • técnicas de inserción de la sonda (p.ej. limpia, estéril, con o sin pomada antiséptica o antibiótica);
  • técnicas de tratamiento en la atención meatal (p.ej. higiene habitual, pomada antiséptica o antibiótica);
  • tipos de drenaje (p.ej. continuo, "clamp-and-release", válvulas de presión);
  • tipos de recipientes de drenaje (p.ej. flexible, rígido, desechable);
  • tratamiento de la bolsa de drenaje (p.ej. lavados, uso de antisépticos o técnicas de limpieza, uso de soluciones antisépticas en la bolsa);
  • profilaxis antibiótica.

Tipos de medidas de resultado

Medidas subjetivas y objetivas:

  • comodidad del paciente / dolor;
  • satisfacción de la paciente;
  • facilidad de uso para el paciente;
  • facilidad de uso para el médico;
  • necesidad de cambiar las sondas;
  • número de sondas utilizadas;
  • duración del uso de la sonda.

Complicaciones/efectos adversos:

  • bacteriuria asintomática;
  • infecciones urinarias sintomáticas;
  • uso de antibióticos profilácticos;
  • uso de antibióticos de rescate;
  • estenosis uretral;
  • infección de la herida (para sondas suprapúbicas);
  • tenesmo / espasmos vesicales / hiperactividad del detrusor;
  • otros efectos adversos de la intervención (con excepción de infección urinaria).

Estado de salud / Calidad de vida:

  • estado de salud general / medidas de calidad de vida (p.ej. Short Form 36, Ware 1992);
  • medidas de resultado psicológicas (p.ej. HADS, Zigmond 1983).

Resultados económicos:

  • costos de la/s intervención/ones;
  • implicaciones económicas con respecto a las diferencias en los resultados;
  • análisis económico formal (efectividad en función de los costos, utilidad en función de los costos).

Cualquier resultado no preespecificado que se consideró importante al realizar la revisión.


ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA PARA LA IDENTIFICACIÓN DE LOS ESTUDIOS
Ver: estrategia de búsqueda Cochrane Incontinence Group

Esta revisión se basó en la estrategia de búsqueda desarrollada por el Grupo de Incontinencia. Los ensayos relevantes fueron identificados principalmente a partir del Registro Especializado del Grupo Cochrane de Incontinencia (Cochrane Incontinence Group). Los métodos utilizados para derivar esto, incluida la estrategia de búsqueda se describen en los detalles del grupo en La Cochrane Library. El registro contiene ensayos identificados en MEDLINE, CINAHL, el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) y búsquedas manuales de revistas y resúmenes de congresos. Adicionalmente, se hicieron búsquedas en todas las listas de referencias de los ensayos identificados.

La búsqueda en el Registro Especializado del Grupo de Incontinencia se realizó mediante el sistema de palabras clave del propio Grupo. Los términos de búsqueda usados fueron:

(design.rct* or design.cct*)
AND
({intvent.mech.cath*} or {intvent.mech.device*} or {intvent.mech.sheaths.} or {intvent.prevent.antibiotics*} or {intvent.prevent.antinfect.*} or {intvent.prevent.cath*} or {intvent.prevent.cleaning fluids*} or {intvent.prevent.surg*} or {intvent.surg.intraoperativemanagement*} or {intvent.surg.postsurgman*} or {intvent.surg.presurgman*.} or {intvent.surg.urethrotomy.})

(Todas las búsquedas se realizaron mediante palabras clave sobre el tema en Reference Manager 9.5 N, ISI ResearchSoft).
Fecha de la búsqueda de registro más reciente para esta revisión: 20 diciembre 2004.
Los ensayos del registro especializado del Grupo de Incontinencia también se encuentran en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (CENTRAL).

Adicionalmente, se hicieron búsquedas en todas las listas de referencias de los ensayos identificados.

No se impusieron restricciones de idioma ni de otra índole en ninguna de las búsquedas.


MÉTODOS DE LA REVISIÓN

Selección de ensayos
Los revisores evaluaron de forma independiente todos los títulos y los resúmenes identificados mediante la búsqueda. Cuando existía la posibilidad de incluir un estudio, se obtenía su versión completa. Cualquier desacuerdo que no pudo resolverse mediante discusión, se resolvió mediante consulta con una tercera persona independiente.

Evaluación de la calidad
Dos revisores evaluaron de forma independiente cada informe para la inclusión y la calidad metodológica mediante la herramienta de evaluación de la calidad del Grupo de Incontinencia. Los desacuerdos se resolvieron por discusión. La lista de control del Grupo incluye la calidad de la asignación al azar y el ocultamiento, la descripción de los abandonos y retiros, el análisis del tipo intención de tratar (intention-to-treat analysis) y el "cegamiento" durante el tratamiento y la evaluación de resultados.

Extracción y análisis de los datos
Los datos fueron extraídos por ambos revisores independientemente y comparados. Si los datos de los ensayos no se informaban en su totalidad, se buscó una aclaración directa de los investigadores.

Los datos de los ensayos incluidos se procesaron tal como se describe en el Manual del Revisor de la Colaboración Cochrane (Cochrane Collaboration Reviewers' Handbook) (Deeks 2004). Cuando fue apropiado, se realizó un metanálisis. Para los resultados categóricos, se relacionaron los números que informaron un resultado con los números de pacientes en riesgo de cada grupo para obtener un riesgo relativo (RR) y una diferencia de riesgo (DR) y el número necesario a tratar (NNT). Para las variables continuas, se utilizaron las medias y las desviaciones estándar para obtener una diferencia de medias ponderada (DMP).

La probabilidad de heterogeneidad clínica importante se consideró en cada metanálisis. Se consideraron los resultados de la prueba de ji cuadrado para la heterogeneidad y la prueba I2. Como regla general, los datos de resultados se combinaron mediante un modelo de efectos fijos para calcular las estimaciones agrupadas y sus intervalos de confianza del 95%. Sin embargo, el uso de un modelo de efectos aleatorios se consideró cuando había inquietud acerca de que la heterogeneidad quizá haya complicado el análisis.

Si los datos lo permitían, la intervención consistió en realizar un análisis de sensibilidad para evaluar el impacto de la calidad del estudio, como el ocultamiento de la asignación adecuado versus deficiente, y el análisis de subgrupos de diferentes grupos de diagnóstico o según el sexo de los participantes.


DESCRIPCIÓN DE LOS ESTUDIOS

Comparación 1: Sonda uretral permanente en comparación con sonda suprapúbica
Diecisiete estudios parecieron cumplir los criterios de selección. La referencia cruzada de estos diecisiete estudios produjo otras seis referencias. De estos 23 estudios, nueve fueron excluidos (ver Referencias de los estudios excluidos) tras la lectura completa del artículo. Los motivos de la exclusión se enumeran en la tabla "Características de los estudios excluidos". En esta comparación, se incluyeron 14 ensayos (ver Referencias de estudios incluidos). Todos eran ensayos controlados aleatorios de grupos paralelos.

Participantes
Siete estudios incluyeron pacientes mujeres que se sometieron a una cirugía ginecológica (Anderson 1985; Barents 1978; Bergman 1987; Harms 1985; Nwabineli 1993; Schiotz 1989; Wiser 1974). Tres ensayos incluyeron pacientes que se sometieron a cirugía abdominal (Botsios 1997; O'Kelly 1995; Perrin 1997) y un ensayo incluyó pacientes quirúrgicos generales (Sethia 1987). Otros dos ensayos incluyeron pacientes quirúrgicos pero no informaron a qué tipo de cirugía se sometieron los pacientes (Shapiro 1982; Vandoni 1994). Un ensayo incluyó pacientes quirúrgicos y no quirúrgicos (Piergiovanni 1991). En cuatro ensayos no estaba claro si los pacientes con infección urinaria fueron excluidos (Nwabineli 1993; O'Kelly 1995; Sethia 1987; Shapiro 1982). En un ensayo el grupo de tratamiento (sonda uretral) incluyó casi el doble de mujeres que el grupo control (sonda suprapúbica) (Piergiovanni 1991).

Tipos de intervenciones
En los 14 ensayos los participantes fueron asignados al azar a la sonda uretral permanente o la sonda suprapúbica. En todos los ensayos que estudiaron a los pacientes después de la cirugía excepto uno (Shapiro 1982), las sondas se insertaron justo antes de la cirugía, durante la cirugía o al final de la misma. En el ensayo de Shapiro, la sonda se colocó 12 horas después de la cirugía cuando no había ocurrido micción espontánea o cuando el paciente se quejaba por poseer la vejiga llena y ser incapaz de evacuar espontáneamente. El tiempo de retiro de la sonda varió dentro de los ensayos y entre los ensayos (ver sección medidas de resultado).

Medidas de resultado
Todos los ensayos informaron el resultado bacteriuria. La definición de bacteriuria significativa varió de 104 unidades formadoras de colonias por ml (UFC/ml) a más de 105 UFC/ml. Un ensayo sólo informó infección urinaria sintomática, definida como bacteriuria y síntomas clínicos (Schiotz 1989).

Ocho ensayos informaron la reinserción de la sonda (Anderson 1985; Botsios 1997; Harms 1985; O'Kelly 1995; Perrin 1997; Sethia 1987; Shapiro 1982; Wiser 1974). Como regla general, se volvió a colocar la sonda cuando no se produjo micción normal. En dos ensayos también se volvió a colocar la sonda cuando el volumen de orina residual excedió un cierto límite (entre 150 y 300 ml) a pesar de recibir estimulantes vesicales. En uno de estos ensayos la carbacolina se administró por vía subcutánea (Anderson 1985), en el otro ensayo no se especificó el estimulante vesical utilizado (Harms 1985).

Diez ensayos informaron la duración de la sonda: ocho ensayos usaron la duración media de la sonda (Bergman 1987; Botsios 1997; Harms 1985; Nwabineli 1993; Schiotz 1989; Shapiro 1982; Vandoni 1994; Wiser 1974), un ensayo la mediana de duración (O'Kelly 1995), y un ensayo el número de pacientes con sonda durante más de cinco días (Perrin 1997).

Dos ensayos informaron el número de pacientes con dolor (O'Kelly 1995; Piergiovanni 1991) y cuatro ensayos el número de pacientes con malestar (Botsios 1997; Harms 1985; Perrin 1997; Piergiovanni 1991). El dolor se describió como el número de pacientes con dolor o como el número de días con sonda con dolor. Sin embargo, ninguno de los ensayos definió claramente el malestar o el dolor.

Dos ensayos informaron obstrucción de la sonda (Perrin 1997; Schiotz 1989), dos ensayos informaron hematuria significativa (Botsios 1997; Perrin 1997), y dos ensayos informaron piuria y hematuria microscópica (Botsios 1997; Harms 1985). La piuria se definió como más de seis leucocitos por campo de gran aumento (Botsios 1997) o más de cinco leucocitos por campo (aumento no informado) (Harms 1985). La hematuria microscópica se definió como más de dos eritrocitos por campo de gran aumento (Botsios 1997) o más de un eritrocito por campo (aumento no informado) (Harms 1985).

Otras medidas de resultado se informaron sólo en ensayos individuales: pacientes con morbilidad febril (Bergman 1987), pacientes que requirieron tratamiento antibiótico (Harms 1985), pacientes que requirieron fármacos para el alivio de la disuria (Wiser 1974), duración media de la estancia hospitalaria (Bergman 1987), pacientes con prolongación de la estancia hospitalaria (Wiser 1974), y pacientes que abandonaron el hospital con la sonda (Bergman 1987) (para las definiciones ver "Tablas de estudios incluidos")

Comparación 2: Sonda uretral permanenteen comparación con sonda intermitente
Ocho estudios cumplieron los criterios de selección iniciales. (Dobbs 1997; Dunn 2003; Kerr-Wilson 1986; Knight 1996; Michelson 1988; Skelly 1992; Tangtrakul 1994; van den Brand 2001). De los ocho, cinco fueron excluidos tras la lectura completa del artículo (Dunn 2003; Kerr-Wilson 1986; Michelson 1988; Skelly 1992; Tangtrakul 1994). Los motivos de la exclusión se enumeran en la tabla de "Características de los estudios excluidos". Los tres ensayos en este componente de la revisión (Dobbs 1997; Knight 1996; van den Brand 2001) eran ensayos controlados aleatorios de grupos paralelos.

Participantes
Dos ensayos incluyeron pacientes que se sometieron a artroplastia total de cadera primaria o artroplastia total de rodilla con urocultivos estériles antes de la cirugía (Knight 1996; van den Brand 2001). Los pacientes recibieron anestesia general o epidural. Un ensayo utilizó 48 horas de profilaxis antibiótica (Knight 1996), el otro ensayo utilizó una profilaxis antibiótica de dosis única (van den Brand 2001). Los grupos de los ensayos no eran homogéneos con respecto al sexo después de la asignación (relación hombres/mujeres -grupo de tratamiento 1 : 2,5; grupo control 1 : 2,8 (van den Brand 2001); grupo de tratamiento 1 : 1, grupo control 1 : 1,2 (Knight 1996)). Otro ensayo incluyó pacientes mujeres que se sometieron a histerectomía total por razones no malignas bajo anestesia general (Dobbs 1997). En ese ensayo, se administró Augmentine a todas las pacientes durante la inducción de la anestesia general y nuevamente seis horas después de la cirugía (1,2 g).

En dos ensayos el dolor postoperatorio fue controlado con analgesia controlada por el paciente (Dobbs 1997; van den Brand 2001). En el ensayo de Knight, la mayoría de los pacientes recibieron anestesia epidural y continuaron con la misma para el alivio del dolor postoperatorio durante 48 horas; los pacientes que recibieron anestesia general fueron tratados con analgesia controlada por el paciente (Knight 1996).

Tipos de intervenciones
En los tres ensayos los participantes fueron asignados al azar a la sonda intermitente, es decir la colocación temporal de la sonda, o a la sonda uretral permanente en la cual la sonda se insertó justo antes de la cirugía y se retiró 36 horas (Dobbs 1997) o 48 horas después de la misma (Knight 1996; van den Brand 2001).

Medidas de resultado
La bacteriuria significativa se definió como 105 UFC/ml o más (Dobbs 1997) o como un cultivo positivo de 105 UFC/ml más piuria (van den Brand 2001). La pirexia postoperatoria se definió como una temperatura mayor a 380 C (Dobbs 1997). No se proporcionó una definición para los síntomas urinarios (Dobbs 1997). La recuperación postoperatoria de la función vesical normal se definió como la capacidad miccional en volúmenes de más de 50 ml (Knight 1996). Se realizó un análisis de los costos para los dos métodos de tratamiento vesical basado en los materiales y el tiempo de servicio de enfermería (Knight 1996; van den Brand 2001).

[ no se comprende este párrafo] En los ensayos incluidos, se compararon diferentes regímenes, en los cuales el tratamiento-intervención formó parte del grupo control o el control-intervención formó parte del grupo de tratamiento. Se extrajeron sólo aquellos datos que abordaron la cuestión acerca de si una política de uso de sondas, es decir sonda intermitente o sonda permanente es superior a la otra.


CALIDAD METODOLÓGICA

Los detalles de la calidad de cada ensayo individual se mencionan en la tabla "Características de los estudios incluidos".

Comparación 1: Sonda uretral permanente en comparación con sonda suprapúbica
Calidad del ocultamiento de la asignación al azar
El método de ocultamiento de la asignación se consideró adecuado en tres ensayos (Dobbs 1997; Harms 1985; Wiser 1974). En nueve ensayos, el método de ocultamiento de la asignación fue incierto (Anderson 1985; Bergman 1987; Nwabineli 1993; O'Kelly 1995; Perrin 1997; Piergiovanni 1991; Schiotz 1989; Sethia 1987; Vandoni 1994). En uno de estos nueve ensayos (Vandoni 1994), dos personas expresaron su preferencia por la sonda suprapúbica. No está claro si las mismas se incluyeron en ese grupo. En cinco ensayos, se usó un método de asignación inadecuado: en dos ensayos de cada tres personas, las dos primeras se asignaron al grupo de sonda suprapúbica y la tercera al grupo de sonda uretral (Barents 1978; Shapiro 1982); y en tres ensayos, las personas fueron asignadas según su número de historia clínica (Botsios 1997; Knight 1996; van den Brand 2001).

05 Abandonos
En cuatro ensayos, ninguno de los participantes se perdieron después de la asignación al azar (Bergman 1987; Nwabineli 1993; Shapiro 1982; Wiser 1974). Sin embargo, en el ensayo de Wiser y cols. faltaban los datos de dos participantes en el grupo de tratamiento. En tres ensayos, un 8% (Harms 1985; Vandoni 1994) y un 13% (Barents 1978) de los pacientes asignados al azar se excluyeron debido a urocultivos positivos iniciales o al fracaso en la colocación de la sonda. Los autores informaron el número de pacientes perdidos según la asignación al tratamiento. En tres ensayos, menos del 10% (Botsios 1997; O'Kelly 1995; Sethia 1987) de los pacientes asignados al azar fueron excluidos; en otros cuatro ensayos hasta el 15% (Anderson 1985; Schiotz 1989), 20 % (Perrin 1997) y el 25% (Piergiovanni 1991) de los pacientes se perdieron después de la asignación al azar. Las motivos fueron los criterios de exclusión, los defectos en el muestreo o procesamiento de la orina, o la muerte. Los autores no informaron el número de pacientes perdidos según la asignación al tratamiento. En el estudio de Perrin y cols., el número de pacientes asignados al azar no correspondía con el número de pacientes perdidos después de la asignación al azar más el número de pacientes analizados (ver Tablas de estudios incluidos).

En cuatro ensayos, no estaba claro si se excluyeron los pacientes con urocultivos positivos iniciales (Nwabineli 1993; O'Kelly 1995; Sethia 1987; Shapiro 1982).

Comparación 2: Sonda uretral permanente en comparación con sonda intermitente
Calidad del ocultamiento de la asignación al azar
Al parecer, la asignación al azar con ocultamiento de la asignación fue adecuado en un solo ensayo (Dobbs 1997): los pacientes fueron asignados al azar a uno de los dos grupos mediante la selección de un sobre sellado que se abrió en el quirófano. Dos ensayos utilizaron un método inadecuado de ocultamiento de la asignación: la asignación al azar se produjo según el último dígito del número de historia clínica (Knight 1996) o según el número de paciente (van den Brand 2001).

El cegamiento no es posible en esta comparación.

05 Abandonos
Más del 30% de los pacientes asignados al azar (Knight 1996) y cerca del 12% de los pacientes asignados al azar (van den Brand 2001) no finalizaron el estudio. Los autores informaron el número de pacientes perdidos y los motivos de las pérdidas, pero no la relación con la asignación al tratamiento. No se utilizó un análisis del tipo intención de tratar (intention-to-treat analysis). Las pérdidas después de la asignación al azar fueron menores al 5% en el ensayo de Dobbs (1997).


RESULTADOS

Comparación 1: Sonda uretral permanente en comparación con sonda suprapúbica
Bacteriuria (asintomática y sintomática)
En 12 de los 14 ensayos la bacteriuria fue más frecuente después de la sonda uretral; en ocho de los mismos el resultado fue estadísticamente significativo (P menor a 0,05) El riesgo relativo derivado de todos los ensayos fue 2,60 (IC del 95%: 2,12 a 3,18; Comparación 01.01.01). Esto equivale a cerca de cuatro pacientes tratados con una sonda suprapúbica para evitar un caso de bacteriuria (DR 0,24; IC del 95%: 0,20 a 0,30).

Hubo pruebas de heterogeneidad entre los ensayos y la misma se exploró mediante análisis de subgrupos. Los mismos favorecieron a la sonda suprapúbica. Aunque los datos sugirieron que el efecto protector podría ser más amplio en algunos grupos, p.ej., mujeres versus hombres, éstos no bastaron para distinguir dichas diferencias de las diferencias fortuitas.

Infección urinaria sintomática
En un único ensayo se proporcionó información acerca de la infección clínica (Schiotz 1989), y por lo tanto hubo intervalos de confianza amplios alrededor del riesgo relativo (RR 1,16; IC del 95%: 0,54 a 2,48; Comparación 01.02). Reinserción de la sonda
El análisis de los ocho ensayos que proporcionaron datos acerca de la reinserción de la sonda mostraron consistentemente que los pacientes con una sonda uretral presentaron una tasa mayor de reinserción de la sonda que los pacientes con una sonda suprapúbica (RR 4,72; IC del 95%: 2,94 a 7,56; Comparación 01.03). Esto es equivalente a seis pacientes tratados con una sonda suprapúbica para evitar que un paciente requiera reinserción de la sonda (DR 0,16; IC del 95%: 0,16 a 0,20).

Duración de la sonda
Los datos relacionados con la duración de la sonda estuvieron disponibles en diez ensayos. En un ensayo (Perrin 1997) se expresó según el número de pacientes con sonda durante más de cinco días (comparación 01.04). Los otros nueve informaron la media o la mediana de duración, pero sólo uno informó las DE (comparación 01.05). La información disponible para los otros ensayos se halla en la tabla Otros datos 01.06. En términos generales, el patrón no favorece consistentemente un método u otro.

Dolor y malestar
Los datos que describen el dolor o el malestar estuvieron disponibles en seis ensayos. En los dos ensayos con información acerca del número de participantes con dolor (O'Kelly 1995; Piergiovanni 1991) hubo un número significativamente mayor en el grupo de sonda uretral que en el grupo de sonda suprapúbica (31/70 versus 3/62; RR 9,30; IC del 95%: 2,96 a 29,21; Comparación 01.07). Kelly también informó que hubo un número significativamente mayor de días con sonda con dolor en el grupo de sonda uretral. En los cuatro ensayos con datos acerca de los pacientes con malestar (Botsios 1997; Harms 1985; Piergiovanni 1991; Perrin 1997) hubo un número significativamente mayor en el grupo de sonda uretral en comparación con el grupo de sonda suprapúbica (RR 2,98; IC del 95%: 2,31 a 3,85; Comparación 01.09.01). Un ensayo informó datos por separado para los hombres y las mujeres y halló resultados similares(Comparación 01.09.02 y 01.09.03).

Obstrucción de la sonda
En los dos ensayos (Schiotz 1989; Perrin 1997) con datos, ninguno de los 99 participantes tratados con una sonda uretral presentó una obstrucción en comparación con cuatro de 87 pacientes tratados con una sonda suprapúbica (Comparación 01.10).

Hematuria significativa
En los dos ensayos (Botsios 1997; Perrin 1997) con datos, cuatro de los 147 participantes tratados con una sonda uretral presentaron hematuria significativa en comparación con cuatro de 134 tratados con una sonda suprapúbica (Comparación 01.11).

Hematuria microscópica
Los resultados de los dos ensayos con datos sobre hematuria microscópica no fueron consistentes. Harms (1985) no halló una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos del ensayo en la hematuria microscópica (RR 0,93; IC del 95%: 0,72 a 1,20; Comparación 01.12), mientras que Botsios en 1997 halló que los pacientes con una sonda uretral tuvieron el doble de riesgo (RR 2,17; IC del 95%: 1,31 a 3,61; Comparación 01.12). No se combinaron los resultados debido a esta heterogeneidad; una explicación posible es que Harms (1985) estaba relacionado con la cirugía vaginal mientras que Botsios (1997) estaba relacionado con la cirugía abdominal.

Piuria
En los mismos dos ensayos (Harms 1985; Botsios 1997) hubo un número estadística y significativamente mayor de pacientes con piuria en el grupo de sonda uretral que en el grupo de sonda suprapúbica (RR 2,09; IC del 95%: 1,63 a 2,68; Comparación 01.13); nuevamente el RR fue más amplio en el ensayo de Botsios.

Otras medidas de resultado
Sólo ensayos simples proporcionaron otras medidas de resultado. Los resultados fueron mejores en el grupo de sonda suprapúbica en cuanto al número inferior de pacientes con morbilidad febril (Bergman 1987, Comparación 01.14), al número inferior de pacientes que requirieron tratamiento antibiótico (Harms 1985, Comparación 01.15), al número inferior de pacientes que requirieron fármacos para el alivio de la disuria (Wiser 1974, Comparación 01.16), duración media de la estancia hospitalaria más corta (Bergman 1987, Comparación 01.17), al número inferior de pacientes con prolongación de la estancia hospitalaria (Wiser 1974, Comparación 01.18) y al número menor de pacientes que abandonaron el hospital con una sonda (Bergman 1987, Comparación 10.19).

Comparación 2: Sonda uretral permanente en comparación con sonda intermitente
Bacteriuria (asintomática y sintomática)
Los datos que describen la bacteriuria estuvieron disponibles en dos de los tres ensayos elegibles; en ambos, las tasas fueron mayores en el grupo de sonda uretral (RR del metanálisis 2,90; IC del 95%: 1,44 a 5,84; Comparación 02.02.01; Dobbs 1997; van den Brand 2001). Un ensayo analizó el efecto según el sexo pero los datos no bastaron para evaluar si los efectos difirieron (Comparación 02.02.02; van den Brand 2001).

Costos por paciente para las primeras 48 horas después de la cirugía
Los costos calculados por paciente para las primeras 48 horas después de la cirugía fueron inferiores en los grupos de la sonda uretral permanente en los dos ensayos con datos (Otros datos 02.05; Knight 1996; van den Brand 2001). Sin embargo, hubo diferencias marcadas entre los ensayos en relación con este tema - uno sugirió una diferencia de seis veces, el otro una diferencia relativamente pequeña. No se informaron medidas de dispersión.

Otras medidas de resultado
Los datos que describieron otros resultados - recuperación de la función vesical normal 48 horas después de la cirugía (Comparación 02.01); síntomas urinarios inmediatamente después de la cirugía (comparación 02.03); y pirexia postoperatoria (comparación 02.04) sólo se informaron en ensayos simples. Los intervalos de confianza alrededor de las diferencias calculadas fueron amplios.

Comparación 3: Sonda suprapúbica en comparación con sonda intermitente
No se encontraron ensayos elegibles.


DISCUSIÓN

La revisión halló pruebas acerca de que el uso de una sonda suprapúbica en lugar de una sonda uretral permanente reduce el riesgo de bacteriuria, necesidad de reinserción de la sonda y malestar. Las pruebas más limitadas disponibles también sugirieron que la sonda intermitente redujo el riesgo de bacteriuria en comparación con la sonda uretral permanente. Sin embargo, estos hallazgos deben considerarse en contexto.

En los ensayos la significación clínica de la bacteriuria es incierta. En la mayoría de los ensayos, las muestras de orina para el cultivo se obtuvieron del puerto de muestreo de la sonda in situ durante varios días. Por lo tanto, es posible que las muestras de orina hayan sido contaminadas por el biofilm de la sonda. Es probable que este hecho explique la alta incidencia de bacteriuria en muchos ensayos. En general, las muestras de orina se obtendrían mejor mediante la muestra del chorro medio inmediatamente después del retiro de la sonda y no justo antes de éste, como sucedió en varios ensayos.

Todos los ensayos utilizaron un solo urocultivo positivo como signo de infección urinaria; ninguno de los ensayos definió bacteriuria significativa como un cultivo positivo con piuria. Un urocultivo positivo sólo se refiere a la colonización. Un urocultivo positivo con presencia de piuria sugiere la invasión del huésped en lugar de colonización vesical simple. Sólo un ensayo proporcionó datos sobre el resultado clínicamente más importante, bacteriuria (sintomática) clínica.

Otra inquietud es si los grupos fueron comparables con respecto al uso de antibióticos sistémicos. La mayoría de los autores no informaron si los participantes del estudio recibieron las mismas categorías de agentes profilácticos, si se administraron las mismas dosis o si se administraron antibióticos sistémicos diferentes a los de la profilaxis. Una distribución desigual de los antibióticos sistémicos pudo haber sesgado los resultados.

También existen inquietudes acerca de que las limitaciones metodológicas puedan haber introducido sesgo. Ningún ensayo usó claramente un método seguro de asignación al azar; en la mayoría, no se mencionó el método y cuando se describió el mismo fue subóptimo. Además, las tasas de abandono fueron altas en algunos estudios con descripción limitada de los motivos, y a menudo no se proporcionó una descripción de las tasas de abandono según los grupos del ensayo.

La inquietud principal con la sonda suprapúbica se relaciona con la inserción. No se informaron complicaciones, pero no todos los ensayos informaron este hecho explícitamente. En la mayoría de los ensayos que incluyeron sonda suprapúbica, la misma se insertó en el quirófano ya que es relativamente fácil asegurar una inserción segura. Además, la mayoría de los participantes se hallaban bajo el efecto de la anestesia y así se evitó cualquier dolor de la inserción. La menor incidencia de bacteriuria y reinserción de la sonda y el período breve de colocación con la sonda suprapúbica en comparación con la sonda uretral permanente podría explicarse por el hecho de que la vía suprapúbica le permitió al paciente orinar espontáneamente sin retirar la sonda. Por lo tanto, la sonda suprapúbica puede retirarse en el momento adecuado para que la reinserción no sea necesaria y la sonda se mantenga el menor tiempo posible clínicamente necesario. Sin embargo, las ventajas de la sonda suprapúbica en cuanto a la reducción de la infección y la necesidad de colocación de la sonda deben sopesarse con las dificultades de la inserción, en particular en los pacientes no quirúrgicos.

Muchos pacientes en los grupos de sonda intermitente no requirieron colocación de la misma (6 de 57 pacientes (Knight 1996); 30 de 47 pacientes (Dobbs 1997); 15 de 53 pacientes (van den Brand 2001)). El uso de colocación temporal de la sonda le permite al paciente que reciba la sonda sólo si no se produce el vaciamiento vesical espontáneo en las primeras horas después de la cirugía y por lo tanto, si es clínicamente necesario. Este hecho plantea dudas acerca de si se justifica clínicamente el uso habitual de sondas permanentes durante la cirugía no complicada y después de la misma, en la cual se espera una recuperación postoperatoria rápida de la función vesical normal. Sin embargo, existen dificultades prácticas con el uso de la sonda intermitente. Éste les demanda tiempo a las enfermeras y se asocia con malestar. También es mucho más fácil para las mujeres. Además, el uso de sonda intermitente requiere mayor atención del personal para prevenir sobredistensión vesical.


CONCLUSIONES DE LOS AUTORES
Implicaciones para la práctica

Hubo pruebas acerca de que las sondas suprapúbicas fueron superiores a las sondas uretrales permanentes en cuanto a la bacteriuria (asintomática y sintomática) y la reinserción de la sonda. Hubo algunas pruebas acerca de que los resultados fueron mejores en el grupo de sonda suprapúbica en cuanto a la tolerancia del paciente y la obstrucción de la sonda. Sin embargo, el ensayo más reciente incluido en esta revisión data de 1997 y ninguno de los ensayos definió bacteriuria significativa como un cultivo positivo más piuria.

Hubo pruebas limitadas acerca de que el uso de sonda intermitente en lugar de permanente redujo el riesgo de bacteriuria (asintomática y sintomática) en pacientes con cirugía de cadera o rodilla. Dos ensayos investigaron los costos totales para las dos políticas de uso de sondas. Las pruebas de este ensayo no fueron suficientes para establecer conclusiones para la práctica.

Implicaciones para la investigación

Se necesitan más ECA, especialmente de pacientes quirúrgicos con regímenes de profilaxis antibiótica según las guías CDC vigentes. Deben excluirse los pacientes en los cuales el dolor postoperatorio se trata con analgesia epidural o los pacientes que reciben tratamiento antibiótico. La bacteriuria significativa debe definirse como cultivo positivo más piuria. Las muestras de orina deben ser del chorro medio y obtenerse inmediatamente después del retiro de la sonda. Los resultados primarios deben incluir la duración de la recuperación postoperatoria de la función vesical normal. Siempre debe proporcionarse información acerca de si hubo efectos adversos o complicaciones, por ejemplo durante la inserción. Deben proporcionarse desviaciones estándar para los datos continuos.


POTENCIAL CONFLICTO DE INTERÉS

Ninguno


TABLAS

Characteristics of included studies

StudyAnderson 1985 
MethodsRCT (the method of allocation occured by random numbers (Geigy's), allocation concealment unclear). Separate randomisation for patients undergoing colposuspension or vaginal repair. 
ParticipantsIncl:107 female patients with preoperative sterile urine undergoing colposuspension or vaginal repair for stress urinary incontinence and/or genital descensus

Excl:Recurrent urinary tract infection, treatment with steroids, significant bacteriuria at the time of operation, (protocol not followed strictly??)

Losses post randomisation:
15 patients were excluded according to the exclusion criteria. 
InterventionsTreatment (NR; 44 analysed):
Urethral catheterisation (Charriere16, Foley) inserted preoperatively.

Control (NR; 48 analysed):
Suprapubic catheter (Charriere 12, Ingram) introduced after termination of the operation.

Duration of intervention:
The SPC was clamped on the third postoperative day and removed if the patient could micturate spontaneously and the residual urine was less than 80 ml. The UC was left until the fifth postoperative day 
OutcomesBacteriuria on the 5th postoperative day:
Overall:
T:20/44; C:10/48
In subgroups:
a)After colposuspension
T:7/17; C:1/18
b)After vaginal repair
T:13/27;C:9/30

Recatheterisation:
T:8/44; C:3/48 
NotesSignificant bacteriuria was defined as 100 000 cfu/ml on the 5th postoperatiev day. Specimens were obtained by the catheter in the control group and by midstream in the treatment group.

A patient was recatheterised when the volume of residual urine was more than 150 ml on the seventh postoperative day despite receiving bladder tonica.

Mean duration of catheterisation:
T:5.0 days; C:3.7 days (3-5)

Not reported whether prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudyBarents 1978 
MethodsRCT (the first two patients admitted to hospital were allocated to group I (suprapubic catheter), each third patient admitted to hospital were allocated to group II (urethral catheter). The method of allocation occured by the hospital number; allocation concealment inadequate) 
ParticipantsIncl:150 female patients with sterile urine undergoing vaginal operations

Loss post randomisation:
20 patients were excluded because of initial positive urine cultures:14 patients in the SPC-group and six patients in the UC-group. 
InterventionsTreatment (50):
Urethral catheter (Silicath Foley) introduced after termination of the operation.

Control (100):
Suprapubic catheter (12 Charriere, Silastic Cystocath) introduced peroperatoir or after termination of the operation. 
OutcomesBacteriuria on the 5th postoperative day:
T:16/44; C:5/86
Subgroups:
a)In patients without antibiotic prophylaxis
T:14/29; C:5/65
b)In patients with antibiotic prophylaxis
T:2/15; C:0/21 
NotesSignificant bacteriuria was defined as 100 000 cfu/ml or more. Specimens were aspirated from the drainage tube on the fifth and seventh postoperative day and on the day of catheter removal.

Mean duration of catheterisation:
At least 7 days in both groups.

Results were stratified according to antibiotic prophylaxis or not. It was not reported whether the prophylactic protocol was the same for all patients. 
Allocation concealment
StudyBergman 1987 
MethodsRCT (patients were randomised after surgery by using a randomisation table, allocation concealment unclear) 
ParticipantsIncl:51 female patients with stress urinary incontinence and negative urine culture undergoing vaginal urethropexy (Pereyra procedure) (and hysterectomy). Stress urinary incontinence was diagnosed clinically and urodynamically.

Losses post randomisation:
None 
InterventionsTreatment (27):
Urethral catheterisation (14 F Foley) introduced before surgery.

Control (24):
Suprapubic catheterisation (5F Bonnano) introduced after termination of the operation.

Remark:All patients had urethral catheters during operation.

Duration of intervention:
The SPC and urethral catheters were clamped on the third postoperative day and the patient was allowed to micturate spontaneously with a symptomatic full bladder. The catheter was removed, when the residual urine was less than 50 ml on two consecutive occasions. In the urethral group, the residual urine was measured by reinserting a fresh Foley catheter. Some patients were discharged with a catheter and were seen every other day in the outpatient clinic. 
OutcomesNumber of patients having at least once bacteriuria within the first five postoperative days:
T:13/27; C:3/24

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:mean 6.8 days; C:mean 3.7 days

Febrile morbidity (measured by 'Fever index') (mean +-SD):
T:22.3 +/- 6.4; C:8.8 +/- 2.1

Number of patients leaving hospital with catheter:
T:15/27; C:4/24

Hospital stay (mean +/-SD):
T:4.7 +/-1.6; C:3.6 +/- 1.3 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 1000 cfu/ml. Specimens were aspirated from the drainage tube before surgery and every two days thereafter.

Mean fever index was calculated as (degree) X (hours a patient's temperature exceeded 37.2 C, except for the first 48 hours).
Remark:In three patients urinary tract infection was not the source of fever: One in the urethral group and two in the suprapubic group.

All patients received the same antibiotic prophylaxis (cefoxitin 2 g intramuscularly one hour before and six and 12 hours after surgery). 
Allocation concealment
StudyBotsios 1997 
MethodsRCT (using patients departmental record number, allocation concealment inadequate) 
ParticipantsIncl:180 patients undergoing elective abdominal surgery of long duration

Excl:Patients with preoperative dysuric complaints, abnormal findings at urinanalysis, rectal diseases in whom urethral catheterisation is the preferable method.

Loss post randomisation:
Seven patients were excluded because of faults in urine sampling or processing. 
InterventionsTreatment (NR; 88 analysed):
Urethral catheterisation (14-or 16-french Foley) introduced after induction of anaesthesia

Control (NR; 85 analysed):
Suprapubic catheterisation (Cystofix B) introduced intraoperatively

Duration of intervention:
The SPC was clamped on the 2nd postoperative day and removed the next day if the patient could micturate normally and the residual urine was 100 ml or less. The UC was removed on the 3rd or 4th postoperative day, depending on the severity of the operation 
OutcomesBacteriuria (on the 2nd day after removal of the catheter):
T:2/88; C:0/85

Recatheterisation:
T:8/88; C:0/85

Mean duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:4.4 days (3-11); C:3.3 days (3-10)

Number of patients with pain:
T:50/88; C:10/85

Gross haematuria:
T:4/88; C:4/85

Microscopic haematuria:
T:36/88; C:16/85

Pyuria:
T:23/88; C:6/85 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 100 000 cfu/ml. A midstream specimen was taken on the 2nd day after removal of the catheter.

Recatheterisation occured when normal micturition failed.

The urine was inspected daily for gross haematuria and specimens were taken daily for biochemical analysis and microscopy. The last was considered abnormal if it showed more than 6 white blood cells and/or 2 red blood cells per high-power field.

Each patient kept a daily record of catheter-related pain, scoring discomfort on a standard visual analogue scale (no pain, 0; worst possible pain, 10)

Not reported whether prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudyDobbs 1997 
MethodsRCT (randomisation by selecting a sealed envelope which was opened in the operating theatre; allocation concealment adequate) 
ParticipantsIncl:100 female patients undergoing total hysterectomy for non-malignant reasons under general anesthetic

Losses post randomisation:
Five patients were excluded because of incomplete follow-up data 
InterventionsTreatment (NR; 48 analysed):
Urethral catheter (14 F, Foley) inserted under anesthetic and removed the night after surgery (about 36 hours after operation). In case of urinary retention thereafter, an urethral catheter was inserted for a further 24 hours.

Control (NR;47 analysed):
Intermittent catheterisation: 'In-out' catheterisation with a disposable female catheter. Patients who felt the need to pass urine but were unable to do, or had not passed urine by 12 h after surgery, had a further IC. When, thereafter, patients required IC again, a urethral catheter was inserted for 24 hours. 
OutcomesBacteriuria (on the second postoperative day):
T:14/48; C:6/47

Urinary symptoms immediately after surgery:
T:11/48; C:7/47

Postoperative pyrexia (> 38 C):
T:17/48; C:15/47 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 105 cfu/ml. Specimens were collected on the second postoperative day.
Remark: It was not known whether the patients were bacteriuric at the time of study admission

Postoperative pyrexia defined as > 38 C

Antibiotics: Patients received augmentin at the induction of general anesthetic and again 6h after surgery (1.2g); it was not explicitely stated whether other antibiotics except prophylaxis were administered pre- or postoperatively.

For postoperative pain management, patient-controlled analgesia was given to patients 
Allocation concealment
StudyHarms 1985 
MethodsRCT (method of allocation by die; adequate allocation concealment) 
ParticipantsIncl:157 female patients undergoing vaginal hysterectomy with front (resp. front and back) plastic

Losses post randomisation:
12 Patients for the outcome bacteriuria:10 patients in SPC-goup because of positive culture at the moment of study inclusion, 2 in the UC-group for the same reason. 
InterventionsTreatment (69)
Urethral catheterisation (14 Charriere Foley) introduced after termination of the operation

Control (88):
Suprapubic catheterisation (Cystofix)

Duration of intervention:
In both groups the catheter was intermittently clamped beginning the fifth postoperative day. In general, the catheter was removed the seventh postoperative day. For patients in the SPC group, the catheter was removed if the residual urine was less than 100 ml on three consecutive occasions. For patients in the UC group, if a patient could not micturate or the residual urine was more than 300 ml despite receiving bladder tonica, a catheter was reinserted 
OutcomesBacteriuria on the 6th postoperative day:
T:36/67; C:12/78

Recatheterisation:
T:23/69; C:6/88

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:8.4 days; C:6.7 days

Number of patients with discomfort:
T:46/69; C:16/88

Microscopic haematuria on the 6th postoperative day:
T:40/69; C:55/88

Pyuria on the 6th postoperative day:
T:60/69; C:42/88

Need of antibiotic therapy:
T:24/69; C:11/88 
NotesCatheter specimens were taken preoperatively and on the 6th and 12th postoperative day for microscopy and microbiological culture. In case of catheter removal, specimens were obtained by a once-only catheterisation. Significant bacteriuria was defined as 100 000 cfu/ml.

Recatheterisation occured when normal micturition failed and for patients in the treatment group also if the residual urine was more than 300 ml despite receiving bladder tonica.

Microscopic haematuria was defined as more than one red blood cell im Sedimentbefund (Normalfeld).

Pyuria was defined as more than 5 white blood cells im Sedimentbefund (Normalfeld).

No definition was given for patients discomfort.

Not reported whether prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudyKnight 1996 
MethodsRCT (randomisation according to the last digit of their medical record number; allocation concealment inadequate) 
ParticipantsIncl:174 Patients undergoing a primary total hip arthroplasty or total knee arthroplasty with sterile urine cultures

Excl:History of chronic UTIs or a structural urinary abnormality, revision arthroplasty, long-term supressive antibiotic therapy

Losses post randomisation:
55 patients were excluded:35 patients did not have cultures obtained on postoperative day five; five patients allocated to treatment group received an urethral catheter; seven patients allocated to control group received an IC; eight patients required prolonged use of a urethral catheter for medical reasons 
InterventionsTreatment (NR: 62):
Urethral catheter (Foley) placed just prior to surgery. Remained in place for 48 hours.
Thereafter, urinary retention was treated with intermittent catheterisation.

Control (NR; 57):
Intermittent catheterisation every 6 hours if patients were unable to void or were voiding in volumes of 50 ml or less. 
OutcomesNumber of patients with urinary retention 48 h after surgery:
T:12/62; C:20/57

Costs per patient for the first 48 hours after surgery:
T:8.33 dollars; C:53.20 dollars 
NotesUrinary retention was defined as the inability to pass urine or if patients were voiding in volumes of 50 ml or less.
Analysis of cost was conducted for the two methods of management based on both materials and nursing time components of costs.

Antibiotics: All patients received routine antibiotic prophylaxis (cefazolin) every 8 hours for 48 hours; it was not explicitely stated whether other antibiotics except prophylaxis were administered pre- or postoperatively.

Patient-controlled analgesia was given to patients who had a general anesthetic. Patients who had an epidural anesthetic were maintained on the epidural for analgesia for 48 hours.

The average number of intermittent catheterisations was 8 per patient (patients were catheterised more frequently than the planned 6-hour study interval). 
Allocation concealment
StudyNwabineli 1993 
MethodsRCT (Random numbers were obtained from random sampling numbers, allocation concealment unclear) 
ParticipantsIncl:24 female patients with stage IB or IIA carcinoma of the cervix with a view of radical hysterectomy and < = 50 years of age.

Excl:Voiding problems preoperatively, patients who underwent radiotherapy, patients taking drugs likely to affect bladder function

Remark:It is not clear whether patients with initial positive urine cultures were excluded.

Losses post randomisation:
None 
InterventionsTreatment (14):
Urethral catheterisation placed before operation

Control (10):
Suprapubic catheterisation introduced after termination of the operation.
Remark:Patients had urethral catheters during operation.

Duration of intervention:
Trial of voiding started on the fifth postoperative day. Catheters were removed when residual urine was 100 ml or less. 
OutcomesAt least one episode of bacteriuria:
T:13/14; C:7/10

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:mean 16.5 days (median 9 days, range 7-63 days); C:mean 13.1 days (median 11 days, range 7-26 days) 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 100 000 cfu/ml. Daily catheter specimens were examined bacteriologically until the catheter was removed. In case of patients who went home specimens were taken each time readmission occured for trial of removal of catheter.

All patients received the same antibiotic prophylaxis (a single dose of 5 g of methyl penicillin). Antibiotics were not administered routinely in the postoperative period. 
Allocation concealment
StudyO'Kelly 1995 
MethodsRCT (allocation method not reported, allocation concealment unclear) 
ParticipantsIncl.:62 patients undergoing abdominal surgery and a full length abdominal incision

Remark:It is not clear whether patients with initial positive urine cultures were excluded.

Losses post randomisation:
Five patients:Two patients died shortly after operation and in three patients no catheter was inserted. Authors did not report in which group patients were lost. 
InterventionsTreatment (NR; 29 analysed):
Urethral catheterisation (14-Fr; Foley) before operation

Control (NR; 28 analysed):
Suprapubic catheterisation (14-Fr; Foley) after the abdomen was opened

Duration of intervention:
Catheters were removed when this was appropriate on clinical grounds, but it was recommended that suprapubic catheters should remain in place until the fifth postoperative day. Before removal the SPC was clamped and was withdrawn when the patient could micturate spontaneously and the residual urine was less than 100 ml. 
OutcomesNumber of patients having at least once bacteriuria durint the period of catheterisation:
T:3/29; C:3/28

Recatheterisation:
T:2/29; C:1/28

Duration of catheterisation (Median):
T: 4 days (range 2-11); C: 5 days (range 4-10)

Number of patients with pain:
T:13/29; C: 2/28

Number of catheter days with pain:
T:37/126; C: 6/142 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 100 000 cfu/ml. Specimens were daily aspirated from the catheter and a final midstream was obtained two days after the catheter was removed.

Each patient kept a daily record of catheter-related pain, scoring discomfort on a standard visual analogue scale (no pain, 0; worst possible pain, 10)

Not reported whether prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudyPerrin 1997 
MethodsRCT (allocated by computer generated random numbers, allocation concealment unclear) 
ParticipantsIncl:137 patients undergoing rectal surgery

Excl:If the rectum was not mobilized; If a urethral catheter was required as part of the operation technique; Having already an indwelling catheter; Infected urine at time of operation;

Losses post randomisation:
28 patients were excluded: 17 according to exclusion criteria, 6 because of bacteriuria at baseline, 4 because of no initial sample had been taken and one because of the SPC could not been inserted.
Remarks: 1) In the SPC-group there were 49 patients, in the UC-group 59 patients; 2) 137 patients randomised, but 28 patients were excluded and 108 patients were analysed (=136 patients) 
InterventionsTreatment (NR; 59 analysed):
Urethral catheterisation (16-French; Foley) inserted following induction of anaesthesia

Control (NR; 49 analysed):
Suprapubic catheterisation (16-French; Foley) inserted after the opening of the abdomen

Duration of intervention:
Until the 5th postoperative day or when the medical condition did not necessitate continuing the monitoring of urine output. The suprapubic catheters were clamped prior to removal to ensure satisfactory voiding (residual volume of less than 100 ml). For the UC the residual volume of urine was only measured when voiding did not occur after six hours or the patient became uncomfortable. 
OutcomesBacteriuria:
Overall
T:29/59; C:12/49
In subgroups:
a)In males
T:12/28; C:7/24
b)In females
T:17/31; C:5/25

Recatheterisation:
T:4/59; C:3/49

Number of patients catheterised more than five days:
Overall:
T:33/59; C:44/49
In subgroups:
a)In males
T:15/28; C:23/24
b)In females
T:18/31; C:21/25

Discomfort:
Overall:
T:17/59; C:6/49
In subgroups:
a)In males
T:9/28; C:3/24
b)In females
T:8/31; C:3/25

Haemorrhage
T:0/59; C:0/49

Blockage
T:0/59; C:2/49 
NotesSignificant bacteriuria was defined as greater than 10 000 cfu/ml. Specimens were aspirated from the drainage tube at the time of catheterisation, if clinically indicated and immediately prior to removal.

Duration of catheterisation:
Prolonged in the suprapubic group (see outcomes)

No definition was given for patients discomfort.

All patients received a single dose of tinidazole and/or ticarcillin. 
Allocation concealment
StudyPiergiovanni 1991 
MethodsRCT (allocation method not reported, allocation concealment unclear) 
ParticipantsIncl:100 patients with sterile urines needing a bladder drainage for nonurological indications (54% perioperatoir, 29 % urinary retention, 11% prostatic hypertrophy, 6% incontinence and nursing)

Losses post randomisation:
25 patients were excluded:Ten patients had bacteriuria at admission, eight patients died, five had already a catheter and two patients were transferred to an other hospital. 
InterventionsTreatment (NR; 41 analysed):
Urethral catheterisation (Charriere 12 to 20; Foley )

Control (NR; 34 analysed):
Suprapubic catheterisation (Charriere 10; Cystofix )

Duration of intervention:
At least five days 
OutcomesBacteriuria:
T:12/41; C:4/34

Discomfort:
T:38/41; C:18/34

Patients with pain:
T:18/41; C:1/34 
NotesSignificant bacteriuria was defined 10 000 CFU/ml. The urine was monitored at catheter insertion and three days after removal of the catheter.

No definition was given for the outcome measures discomfort.

No definition was given for the outcome measures pain. 
Allocation concealment
StudySchiotz 1989 
MethodsRCT (Authors stated that allocation was 'blind' on admission by a nurse not involved in the construction of the study protocol; unclear allocation concealment) 
ParticipantsIncl:90 female patients undergoing vaginal plastic surgery

Loss post randomisation:
12 patients were excluded because of positive preoperative urine cultures. 
InterventionsTreatment (NR; 40 analysed):
Urethral catheter (No.14,Foley) introduced at the end of surgery

Control (NR; 38 analysed):
Suprapubic catheter (No.10, Cystofix) introduced at the end of surgery

Duration of catheterisation:
The SPC was clamped on the third postoperative day and removed if the patient could micturate spontaneously. The UC was removed on the third postoperative day and the patients were catheterised intermittently if required. 
OutcomesBacteriuria during hospital stay (symptomatic and symptomatic):
T:16/40; C:17/38

Symptomatic bacteriuria during hospital stay:
T:11/40; C:9/38

Bacteriuria (symptomatic and symptomatic) at 6-8 week follow-up:
T:5/40; C:4/38

Symptomatic bacteriuria at 6-8 week follow-up:
T:1/40; C:0/38;

Duration of catheterisation:
T:3.3 days (SD 1.9); C:4.9 days (SD 3.3)

Catheter obstruction:
T:0/40; C:2/38 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 100 000 cfu/ml. Specimens were obtained preoperatively, at catheter removal, at follow-up 6-8 weeks postoperatively and when clinically indicated.

Urinary tract infection was defined as more than 100 000 cfu/ml, associated with dysuria and/or pain and/or fever and/or rigors and/or sepsis.

A patient was recatheterised when intermittent catheterisation was necessary more than twice.

Not reported whether prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudySethia 1987 
MethodsRCT (allocation method not reported, allocation concealment not reported) 
ParticipantsIncl:71 Patients requiring general surgical operations. Indications for catheterisation were the need to monitor postoperatively urine output and after an extensive pelvic dissection with or without an anastomosis.

Excl:History of urological disease

Remark:It is not clear whether patients with initial positive urine cultures were excluded.

Losses post randomisation:
Five patients were excluded. Reasons were inadequacies either in the number of specimens obtained or in their processing. 
InterventionsTreatment (NR; 34):
Urethral catheterisation (14 F Foley) inserted immediately before operation

Control (NR; 32):
Suprapubic catheterisation (14 F Foley) placed peroperatively

Duration of catheterisation:
No protocol described 
OutcomesNumber of patients having at least once bacteriuria within the postoperative period:
Overall:
T:16/34; C:2/32
In subgroups:
a)In males
T:5/16; C:2/17
b)In females
T:11/18; C:0/15

Recatheterisation (after catheter removal):
T: 5/34; C: 0/32 
NotesSignificant bacteriuria was defined as 10 000 cfu/ml of a catheter yielded specimen and 100 000 cfu/ml of a mid-stream specimen. Specimens were obtained immediately following catheterisation and daily thereafter aspirated from the drainage tube. A further mid-stream specimen was obtained two days after removal of the catheter .

Duration of catheterisation:
Median period was five days for each group.

All patients received the same antibiotic prophylaxis (single dose of metronidazole 500 mg and cephadrine 1 g intraveneously on induction of anaesthesia). These antibiotics were continued for 48 hours in high risk patients and 5 days when sepsis was already present. 
Allocation concealment
StudyShapiro 1982 
MethodsQuasi-randomised trial (every third patient was allocated to the urethral catheter group) 
ParticipantsIncl:39 Patients with postoperative urinary retention 12 hours postoperatively (authors reported 38 patients; possibly a type-error?).

Remark:It is not clear whether patients with initial positive urine cultures were excluded.

Losses post randomisation:
None 
InterventionsTreatment (14):
Urethral catheterisation (Foley-type ballon catheter) was placed 12 hours postoperatively when spontaneous micturition had not occured or when the patient complained of a full bladder and was unable to void spontaneously. Medical treatment was always tried first.

Control (25):
Suprapubic catheterisation (Cylastic Cystocaths) was placed 12 hours postoperatively when spontaneous micturition had not occured or when the patient complained of a full bladder and was unable to void spontaneously. Medical treatment was always tried first.

Duration of intervention:
Before removal the SPC was clamped and was withdrawn when the residual urine after spontaneous micturation was less than 100 cc on two successive tries. Transurethral catheters were removed according to the judgment of the physician. 
OutcomesBacteriuria:
T:6/14; C:2/25

Recatheterisation:
T:7/13; C:1/25

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:mean 2.9 days; C:mean 5.8 days 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 100 000 cfu/ml. Specimens were taken from the catheter immediately after catheter insertion and just prior to catheter removal. Additional urine cultures were taken when clinically indicated. A final midstream was obtained one day after catheter removal.

No prophylactic antibiotics were used. 
Allocation concealment
StudyVandoni 1994 
MethodsProspective RCT (allocation method not reported, allocation concealment not reported, blinding laboratory staff)
Remark:Two patients spontaneously related their preferences for suprapubic catheterisation:It is not clear whether these two patients were included in the treatment group. 
ParticipantsIncl: 50 surgical patients needing urinary catheterisation either for monitoring purposes or nursing reasons

Excl: Patients receiving antibiotics less than two weeks prior to admission; Having already an urinary catheter; Patients with known or suspected bladder tumour; Patients admitted for urologic surgery; Bacteriuria at admission (not clear whether hospital admission or study admission)

Losses post randomisation:
Four patients in the SPC-group. Reasons were failure to catheterize because of obesity. 
InterventionsTreatment (25):
Urethral catheterisation (Charriere 12 latex Foley catheter)

Control (25):
Suprapubic catheterisation (Cystofix(R), Braun-SSC, Switserland)

Duration of intervention:
Authors did not report the protocol. 
OutcomesNumber of patients having at least once bacteriuria within the postoperative period:
T:9/25; C:0/21

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:mean 4.96 days; C:mean 4.48 days 
NotesSignificant bacteriuria was defined as 1000 cfu/ml or more. Specimens were daily aspirated from the drainage tube.

Identical single dose pre-operative antibiotic prophylaxis were routinely applied (2 g of cefacetrile and 500 mg of metronidazole).

Study supported by Bayer AG. 
Allocation concealment
StudyWiser 1974 
MethodsRCT (the method of allocation occured by a closed slip of paper by an unbiased third party minutes prior to surgery; allocation concealment adequate) 
ParticipantsIncl:150 female patients undergoing vaginal hysterectomy and anterior-posterior repair

Excl:Endometriosis, chronic pelvic inflammatoire disease, pelvic masses, patients who were emotionally unstable or uncooperative, asymptomatic bacteriuria, medical disorders, urological disorders, neurologic disorders

Losses post randomisation:
Not reported; However, in table 3 there were two results missing in the treatment group. 
InterventionsTreatment (75):
Urethral catheterisation (16 Foley) inserted postoperatively

Control (75):
Suprapubic catheteristion (16 Foley)

Duration of intervention:
In both groups the catheter was clamped for 4-hours intervals beginning the third postoperative day. The catheter was removed the fourth postoperative day. 
OutcomesBacteriuria on the 4th postoperative day:
T:45/75; C:14/75

Recatheterisation:
T:23/75; C:4/75

Duration of catheterisation (insufficient data presentation):
T:mean 5.8 days; C:mean 3.9 days

Extended hospital stay:
T:25/75; C:14/75

Numer of patients requiring drugs for relief of dysuria:
T:52/75; C:31/75 
NotesSignificant bacteriuria was defined as more than 10 000 cfu/ml. Specimens were taken from the catheter preoperatively, immediately postoperatively, on discontinuing the drainage system (on the 4th postoperative day) and 6 weeks postoperatively.

Extended hospital stay was defined as hospitalised more than seven days.

No use of prophylactic antibiotics. Antibiotics were not administered routinely in the postoperative period. 
Allocation concealment
Studyvan den Brand 2001 
MethodsRCT (randomisation by patient number; allocation concealment inadequate) 
ParticipantsIncl:113 primary total hip and primary total knee arthroplasty patients

Excl:Chronic or recurrent urinary tract infection; steroid medication; long-term antibiotic therapy; endocarditis antibiotic prophylaxis; preoperative bacteriura; urinary tract infection;

Losses post randomisation:
14 patients were excluded:3 because of Foley catheter after operation inserted, 2 because of Foley catheter removed after day 2, 7 because of no urine culture or sediment postoperative and 2 because of complications. 
InterventionsTreatment (not reported):
Indwelling urethral catheter (Foley) introduced in the operating room just before the start of surgery. Catheter remained in place for 48 hours.

Control (not reported):
In-out catheterisation every 6 hours or earlier when clinically needed by a trained staffed nurse until spontaneous voiding occured. OPM: No prophylactic catheterisation was performed immediately postoperatively because of a greater risk of bacteruria. 
OutcomesBacteriuria:
T:11/46; C:3/53
In subgroups:
a)In males:
T:5/13; C:0/14
b)In females:
T:6/33; C:3/39

Costs per patient for the first 48 hours after surgery:
T:$6.15 per patient; C:$7.75 per patient 
NotesSignificant bacteriuria was defined as a positive urine sediment for bacteria and white blood cells with a positive urine culture of 105 CFU/ml. Midstream clean-catch urine specimens for sediment were taken on the day before surgery and the 2nd postoperative day (after removal of the indwelling catheter), for sediment and culture on the 5th postoperative day. OPM: When sediment was positive on the 2nd postoperative day, urine was cultured and antibiotics were started.

Analysis of cost per patient was conducted for the two methods of management based on both catheter materials and nursing time components of costs.

Antibiotics: one-dose of cefazolin, 1g, intraveneously immediately before surgery; no postoperative antibiotics were used;

Postoperative pain management did not occur by epidural anaesthesia

The average number of intermittent catheterisations was 1.6 per patient 
Allocation concealment


Characteristics of excluded studies

StudyReason for exclusion
Abrams 1980 The study methods were inaccurate and insufficiently described. 
Allardice 1988 This study did not answer any of the questions posed in the review. 
Dunn 2003 This study did not answer any of the questions posed in the review. 
Frymire 1971 Not RCT 
Hofmeister 1970 Not RCT 
Horgan 1992 Not RCT 
Ichsan 1987 Insufficient data-presentation for calculating the effects of treatment and control groups (authors just reported p-values). 
Katz 1992 This study did not answer any of the questions posed in the review. 
Kerr-Wilson 1986 This study did not answer any of the questions posed in the review. 
Michelson 1988 Did not answer the question whether patients should have an indwelling catheter to start with or whether they should start with no catheter and use intermittent as required. 
Rasmussen 1977 Not RCT 
Ratnaval 1996 The study methods were inaccurate and insufficiently described. 
Skelly 1992 Did not answer the question whether patients should have an indwelling catheter to start with or whether they should start with no catheter and use intermittent as required. 
Tangtrakul 1994 This study did not answer any of the questions posed in the review. 


REFERENCIAS
Referencias de los estudios incluidos en esta revisión

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GRÁFICOS
Para visualizar un gráfico o una tabla, haga clic en la medida de resultado que aparece en la tabla de abajo.

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01 SONDA URETRAL versus SONDA SUPRAPÚBICA
Medida de resultadoNº de estudiosNº de participantesMétodo estadísticoTamaño del efecto
01 Bacteriuria (sintomática y asintomática)    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Subtotales únicamente
02 Bacteriuria (sintomática)    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
03 Reinserción de la sonda8841Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%4.72 [2.94, 7.56]
04 Número de pacientes con sonda durante más de cinco días    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
05 Duración media de la sonda    Diferencia de medias ponderada (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
06 Duración de la sonda (días)    Otros datos Sin datos numéricos
07 Número de pacientes con dolor2132Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%9.30 [2.96, 29.21]
08 Número de días con sonda con dolor    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
09 Número de pacientes con malestar    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Subtotales únicamente
10 Número de pacientes con obstrucción de la sonda2186Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%0.18 [0.02, 1.49]
11 Número de pacientes con hematuria significativa2281Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%0.97 [0.25, 3.74]
12 Número de pacientes con hematuria microscópica    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
13 Número de pacientes con piuria2330Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%2.09 [1.63, 2.68]
14 Número de pacientes con morbilidad febril    Diferencia de medias ponderada (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
15 Número de pacientes que requirieron tratamiento antibiótico    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
16 Número de pacientes que requirieron fármacos para el alivio de la disuria    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
17 Duración media de la estancia hospitalaria    Diferencia de medias ponderada (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
18 Número de pacientes con prolongación de la estancia hospitalaria    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
19 Número de pacientes que abandonaron el hospital con la sonda    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
02 SONDA URETRAL VERSUS SONDA INTERMITENTE
Medida de resultadoNº de estudiosNº de participantesMétodo estadísticoTamaño del efecto
01 Números de pacientes que no recuperaron la función vesical normal 48 horas después de la cirugía    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
02 Bacteriuria (sintomática y asintomática)    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Subtotales únicamente
03 Síntomas urinarios inmediatamente después de la cirugía    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
04 Pirexia postoperatoria    Riesgo Relativo (efectos fijos) IC del 95%Totales no seleccionados
05 Costos por paciente durante las primeras 48 horas después de la cirugía    Otros datos Sin datos numéricos
03 SONDA SUPRAPÚBICA VERSUS SONDA INTERMITENTE
Medida de resultado


CARÁTULA
Titulo

Políticas de uso de sondas vesicales para el drenaje vesical a corto plazo en adultos

Autor(es)

Niël-Weise BS, van den Broek PJ

Contribución de los autores

Ambos revisores contribuyeron a la redacción de la revisión.

Número de protocolo publicado inicialmente2003/1
Número de revisión publicada inicialmente2005/3
Fecha de la modificación más reciente25 mayo 2005
Fecha de la modificación SIGNIFICATIVA más reciente25 mayo 2005
Cambios más recientesEl autor no facilitó la información
Fecha de búsqueda de nuevos estudios no localizadosEl autor no facilitó la información
Fecha de localización de nuevos estudios aún no incluidos/excluidosEl autor no facilitó la información
Fecha de localización de nuevos estudios incluidos/excluidos20 diciembre 2004
Fecha de modificación de la sección conclusiones de los autoresEl autor no facilitó la información
Dirección de contacto
Dr Barbara Niël-Weise
Medical Centre
Leiden University
C9-43 Box 9600
2300 RC Leiden
NETHERLANDS
Número de la Cochrane LibraryCD004203
Grupo editorialCochrane Incontinence Group
Código del grupo editorialHM-INCONT


FUENTES DE FINANCIACIÓN
Recursos externos
  • National Health Service Research and Development Programme UK
Recursos internos
  • La información sobre los recursos de apoyo no está disponible

Palabras clave
Medical Subject Headings (MeSH)
Adult; Catheters, Indwelling [adverse effects] [standards]; Drainage; Randomized Controlled Trials; Urinary Catheterization [adverse effects] [methods] [standards]; Urinary Tract Infections [etiology] [prevention & control]

Mesh check words: Humans




Traducción realizada por el Centro Cochrane Iberoamericano.

Usado con permiso de John Wiley & Sons, Ltd.